Su figura menudita e inquieta se complementa a la perfección con el optimismo que brota siempre de sus palabras. Basta hablar con Adamari López unos minutos para comprender por qué pudo afrontar un cáncer de seno a los 33 años con tanta entereza y salir airosa de la prueba. Hoy, casi tres años después del diagnóstico que le cambió la vida, recuerda aquel momento y todo lo que aprendió en el camino.Tuve momentos válidos de dificultad, de sentirme angustiada, con miedo. Muchas veces creí que esto no tenía fin, que no iba a terminar. Pero muchos más traté de sonreir y buscar el lado positivo. No pienso que sea una persona tan fuerte como me ve la gente. Soy más bien débil y llorona. Pero descubrí en mí una fortaleza que no sabía que tenía", confiesa.
Han pasado casi tres años desde el diagnóstico de cáncer. Y esta Adamari menuda, inquieta y optimista, cada día lo vive con más alegría y fortaleza. Retomó su carrera, está deseosa de tener un hijo y ahora, mientras recordaba los comienzos de su enfermedad, decidió pedirle a su esposo (Luis Fonsi) que la lleve a conocer Argentina, el país que se perdió de visitar el día del resultado de la biopsia. Como si hiciera falta, decide ponerlo en palabras: "Quiero disfrutar hoy, quiero vivir, ayudar y ser feliz pensando en lo que me rodea. Quiero que la vida no me pase por al lado sin vivirla y disfrutarla".





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